lunes, 7 de enero de 2008

LO QUE LA NOTICIA NO DICE

Suelo leer todos los días La Extra y LA PRENSA LIBRE, como una posibilidad de estar o menos informado de lo que sucede en el mundo. En el caso que me ocupa, La Extra del lunes 7 de enero de este año, titula una noticia en la página de sucesos de la siguiente manera: “Bebé indígena muerta y 3 amarrados del cuello”; dejando de lado la pésima costumbre de llamar indígenas –derivación de indio- a los autóctonos de estas tierras, herencia del cínicamente llamado “encuentro de culturas”, llaman la atención varias cosas que la noticia no se toma la molestia en preguntar ni menos investigar.

Hace varios meses se habló por ese mismo medio del tráfico de autóctonos de origen Guaymie para obligarlos a pedir limosna en San José. Ignoro en que paró la denuncia y si hubo investigación; lo relevante de ahora, es descubrir que en una finca cafetalera, se tiene en condiciones de hacinamiento a una cantidad importante de ellos y ellas, para las cogidas de café. Se reconoce en la nota por parte del dueño de la finca, que fueron transportados en una buseta desde Coto Brus y que les paga menos salario que a los nicaragüenses --de por sí, en muchos casos mal pagados y sin asistencia social alguna-- pues se incumple con el asegurarlos como exige la Ley. Se habla de una muerte por morbosidad y no por informar; se dice que a otros niños y niñas se les mantiene amarrados para que no se pierdan de sus padres y madres y el dueño de la finca ante esto, simplemente habla de que es costumbre de ellos y ellas, es decir, se lava las manos.

En realidad, no sé qué me sorprende más; si el hecho de la macabra muerte o qué nadie se cuestione si estamos ante la evidencia --no sólo del maltrato a quiénes originalmente fueron dueños de estas tierras—de humanos y humanas convertidos y convertidas en mano de obra barata y casi que esclava. Las condiciones infrahumanas de vida en que son mantenidos, se pasan por alto y no interesan; ni a la policía que atiende al caso, al periodista y mucho menos a quién los trajo “contratados”; parece que en bien de la economía, no importa si se comercia con humanos y humanas o con café; importa el costo final, el obtener más ganancias a cómo dé lugar. Importa tener maquilas, aunque estas sean centros de trabajo que generan únicamente malos salarios; importa que el gobierno mienta hablando de bajas en la pobreza, para satisfacer egos y justificar imposiciones, pero no importa el trato que damos a quienes pobres en su tierra, son traídos para ser explotados.

Nuestra sociedad tiene derroteros equivocados; en navidad se acude al remedio de la caridad para acallar conciencias, pero se soslayan las soluciones a los problemas que originan el objeto de tal caridad; se regalan juguetes y comida, como si la vida misma fuera de navidad, es decir, como sí solo en ese particular momento, se tuviera hambre de juguetes, de casa o de comida. Se habla de mayor seguridad ciudadana aumentando los y las policías, pero quienes gobiernan y los que somos gobernados y gobernadas, olvidamos de dónde proviene tal inseguridad; ¿o acaso la construcción de cárceles ha resuelto algo en alguna parte del mundo?

A menos de una semana del comienzo de un nuevo año, los buenos propósitos para el mismo, quedan reflejados en una nota, que se preocupa del morbo, pero no de las causas; en una nota qué, a full color, refleja la punta del iceberg de muchos problemas que nadie atiende, porque interesan las exportaciones, los decretos a la medida de algunos y algunas y mantener un statuo quo que socava la tan jactada democracia que decimos tener.

Porque una democracia que pretende ser en tanto vota, no es más que una maquinaria electoral que cohonesta situaciones que cómo la descrita en La Extra, no pueden ni deben ser; y pensar que hay quienes siguen haciendo estudios y consultorías para decirnos los problemas que con sólo leer los periódicos y salir a la calle, saltan a la vista de todos y todas.

Porque no es paisaje urbano la existencia de autóctonos tratados como esclavos por quién sabe quién en nuestras calles; son personas de carne y hueso, explotadas por otras de igual material, que viven en el tanto la indiferencia general les produce impunidad; porque tan grave es que sean explotados y explotadas pidiéndo limosnas, como el tenerlos y tenerlas hacinados y hacinadas en un finca de San Ramón, a vista y paciencia de los y las pobladores y pobladoras, para ser noticia por la muerte de un infante que murió sin saber que existe el PANI, CONAI o un gobierno y una sociedad que dicen preocuparse, pero no se toman la molestia ni de saber de su existencia.

jueves, 20 de diciembre de 2007

EL PROBLEMA NO ES QUE NOS MIENTAN,

Las falacias suelen ser difíciles de descubrir cuando se leen o escuchan. Son comunes en el lenguaje político, en donde conviene más enunciar frases sin sustento que explicar lo que realmente se va a hacer o incluso, se puede hacer. Son –para poner un ejemplo- como las calles mal construidas; por arriba, al inaugurarse, se ven realmente bien, pero a la menor llovizna, afloran los huecos y se descubre que las mezclas asfálticas no eran ni por asomo, las que nos dijeron que iban a usar. Así, poco más o menos son las falacias; al construirse sobre principios de verdad, parecen ser ciertas, aunque con un análisis detenido, se descubre que se sostienen sobre andamios falsos.

Veamos un par de ejemplos que clarifiquen un poco lo dicho: La opinión editorializada de La Nación del 28 de noviembre del año en curso, dice textualmente en uno de sus párrafos que “…El resultado del referendo del 7 de octubre obliga a la Asamblea Legislativa a tramitar las leyes necesarias para dar vigencia al Tratado, pero no la autoriza para ir más allá de lo requerido, sea con el fin de complacer aspiraciones de grupos interesados o sea con el propósito de efectuar cambios, quizá deseables, que no fueron sometidos a discusión durante el proceso de referendo…”. (el subrayado y negrita no son del original)

Sin embargo, en una resolución del TSE --a instancia de José Miguel Corrales para incluir esas leyes en el referéndum-- dijo: "A pesar de la relación que puedan guardar los citados proyectos de ley con el proyecto de ley de aprobación del TLC, no estando la tramitación legislativa de esos proyectos contemplada en el referéndum que interesa tanto al señor Corrales como al Poder Ejecutivo y a la Asamblea Legislativa -de acuerdo a lo que, en ambos casos, se ha indicado por los promoventes como texto a consultar-, no existe pretensión de que el soberano avoque también su conocimiento vía consulta popular y, por ende, su convocatoria no tiene efecto alguno respecto de esa tramitación. Se trata de un asunto que, al encontrarse dicha "agenda" fuera del referéndum pretendido, escapa, por tal razón, de la competencia de este Tribunal”. (el subrayado y negrita no son del original)

Resulta evidente la contradicción entre lo que expresa el editorial y lo que dice el TSE; el juego ---dada la supuesta credibilidad que tienen algunos medios--- consiste en darle vida a la falacia de avalar lo que hagan los 38 diputados de la coalición de gobierno, con tal de aprobar sin discusión alguna las famosas leyes de implementación --que más bien deberían llamarse de trituración de la clase media y baja de nuestro país—pues no se votaron ni se discutieron en el referéndum.

En el mundo de la globalización, los ciudadanos y ciudadanas dejamos de serlo, para convertirnos en consumidoras y consumidores; una de las reglas que nos dictan los impulsadores del consumo en bien de la economía, es el de informarnos antes de adquirir un producto y estar atentos a la publicidad engañosa; pareciera, que también es necesario estar atento con algunos editoriales, para no vernos sorprendidos o sorprendidas en nuestra buena fe de seguir creyendo, que una empresa cuando dice defender la verdad, lo hace realmente.

De allí que, entonces, como en el grafitti argentino que titula este comentario, sea necesario repetir y repetirse, que “el problema no es que nos mientan, el problema es que les creamos”, frase que ojalá tomaran en cuenta, quienes critican a ese medio, pero suspiran y sueñan por ser mencionados en el mismo, que llegan incluso, a acomodar sus opiniones al toque del tambor llorentino y de quienes lo promueven, olvidando que es en ese medio y sus asociados, en donde se publican las encuestas menos creíbles de nuestro país --aunque hay que reconocerles que no tienen empacho en promover desde gobernantes hasta tratados que favorezcan los intereses económicos de sus socios--- porque su fin no es promover la veracidad, sino acomodarla a sus intereses, aunque para ello, omitan mencionar las resoluciones de un tribunal electoral, que cuando les conviene defienden a capa y espada, acusando a todo aquél o aquella que cometa la osadía de criticarles, de “sedicioso”, por atentar contra la sagrada institucionalidad.

El equilibrio informativo, depende de otros factores, entre ellos el código ético que se tenga o incluso, del concepto de democracia y libertad de expresión que ostente quien dirige cada medio; no consiste únicamente como creen algunos y algunas, en pedir la opinión de la parte y la contraparte; consiste en transcribir lo que se dijo, en igualdad de condiciones, para que sea el lector o lectora, quien decida que creer, pero eso, no es menester de este artículo de opinión, sino uno pendiente.

Para analizar opiniones más allá de la ocurrencia, es prudente contrastar informaciones de diversas fuentes, de manera que, la argumentación que sustenta lo opinado tenga coherencia y como mínimo, un criterio de veracidad, es decir, que la opinión expresada –sea verbalmente o por escrito—resista el análisis y las contradicciones de quienes piensan en contrario; cuando estas opiniones parten de una visión moralista que quiere dar por zanjada una discusión, entonces el contraste de informaciones no es solo un ejercicio intelectual, sino un imperativo de supervivencia, de defensa en contra de quienes tienen por oficio estar por encima del bien y del mal o de quienes se mantienen en vela, no porque padezcan de insomnio, sino, porque casi ejercen un apostolado de su vivencia de intentar sorprendernos con el uso del lenguaje o del espacio, para que demos como verídico lo que simplemente no lo es.

Así, que aun cuando se aprueben la agenda de trituración, tal y como está, es falso suponer que eso deriva del mandato popular; eso, en realidad, deriva del interés del gobierno y su coalición parlamentaria, por imponer su visión de mundo, sin respeto a las discrepancias y mucho menos, a la democracia.

lunes, 26 de noviembre de 2007

LAS COSAS COMO SON

TERCERA PARTE Y FINAL

“…Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan.

Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos...”

Gabriel Celaya

La poesía es un arma cargada de futuro.

El sistema institucional, como bien señala Ottón Solís en su documento de análisis pos referéndum, debe fortalecerse, rescatarse del ostracismo en que se encuentra en este momento; pero seguir la vía institucional, no quiere decir que se acallen los horrores y errores del TSE y de un importante sector de la prensa destacado por Repretel, Canal 7 y el Grupo Nación, que no tuvieron pudor alguno en utilizar sus conocimientos técnicos y propagandísticos, para presionar a la ciudadanía a tomar partido por una posición determinada, como también lo señala correctamente, Ottón Solís en ese mismo documento.

Quedarse callado equivaldría a respaldar el abuso del poder, la manipulación y la complacencia con aquellos y aquellas que no tienen ética; con aquellos y aquellas que creen que nación es un periódico y no la conformación de una sociedad compuesta por cuatro millones de hombres y mujeres que tienen derecho a expresarse y oponerse a esa forma de concebir el mundo. Quedarse callado, es convertirse en cómplice de la destrucción de la Democracia y hay quienes no tenemos vocación de complicidad ni silencio, con la corrupción.

Vale rescatar el equilibrio informativo real del Grupo Extra, en sus medios LA EXTRA, LA PRENSA LIBRE, EXTRA TV 24 y RADIO AMÉRICA, que publicaron las visiones de ambos contendientes en esta lucha, así como el esfuerzo informativo de medios alternativos como INFORMA-TICO.COM, que se sumó a emisoras de radio y al SEMANARIO UNIVERSIDAD, que en sus limitados –en circulación masiva—espacios, informaron lo que con calculada maledicencia, no hicieron los medios que son pública y notoriamente conocidos por todos y todas.

El reduccionismo y la imposición, de un lado y del otro, conlleva a seguir el camino de acabar con la Democracia; cierra los espacios de la discusión y los abre para que se impongan dictaduras, electas o no, qué digan cuándo, cómo, qué y de qué manera hacer las cosas. En el pasado reciente, ese camino dio paso al nazismo, cuyo contribución –parafraseando a Borges—no se limitó a formar parte de la historia universal de la infamia por los campos de exterminio para judíos, sino que se extendió a todos y todas quienes fueran considerados y consideradas perniciosos para el régimen, ya fuera por su preferencia sexual, limitaciones físicas o mentales o simplemente por tener un color de piel diferente o por pertenecer a comunidades sociales diferentes.

La labor parlamentaria de la mayoría de los diputados y diputadas del PAC, merece cuando menos el respeto de quienes consideramos que la democracia no es un ejercicio impositivo, sino una discusión permanente y sobre todo, el seguir el mandato de quienes no creemos ni entendemos que todo, todos y todas, tengamos precio de venta o compra; ellos y ellas son, junto con los diputados Merino y López, los que nos representan a la “minoría” que reflejó con su voto en las urnas, que no está de acuerdo con imposición de modelos de desarrollo, que se esconde en el TLC; que no está de acuerdo con la ausencia de ética en las discusiones públicas; que entiende que cuando dice representar a un sector de la población, esa representación se lleva hasta las últimas consecuencias, porque como bien dice Mario Benedetti, “una cosa es morirse de dolor y otra, morirse de vergüenza”.

Una labor que debe llevarse a cabo aun cuando los que nos opusimos al TLC fuésemos mil o dos mil; mucha más, cuándo los y las que nos opusimos en las urnas, sumamos más de setecientos mil votos; incluso, a aquellos que por las razones que fueran, decidieran no tomar partido y abstenerse de votar, pues aun sin expresión de voto, se verán igualmente afectados por este cambio de modelo social, disfrazado en un tratado de libre comercio.

No puede entenderse entonces, que los verdaderos responsables de tenernos en esta polarización real que vive el país, se escuden en informes de estado de la nación -cuyo principal vocero no estuvo a la altura de las circunstancias en el referéndum- para decir hoy que todo está bien, que todo es normal, que el pueblo ya se pronunció a favor de esa forma egoísta del ver el mundo, olvidando a los miles de hombres y mujeres, que votaron en contra. Eso en sencillo, se llama parcialización.

Ese forma de ver el mundo, en el que nadie es responsable ni acepta críticas, es la manera de llevar este país a la colisión, al choque en las calles y al rompimiento total, de una Democracia que hoy --tristemente, gracias a quienes como el diputado Sánchez y quienes siguieron al pie de la letra su estrategia y siguen impunes-- debiéndose escribir con mayúscula, se escribe con minúscula, porque no respeta ni le importan, las minorías y pasa por encima de todo aquél o aquella, que piense o sienta en contrario, porque entiende, en su percepción deficitaria de la realidad, que su razón es única y se ampara convenientemente, en lo que juró defender con una mano, mientras con la otra la destruye.

Es un totalitarismo que utiliza todo aquello que la democracia implica, para desde el poder, imponer un fascismo electoral en donde, si ya no respeta que lo que llama minorías son prácticamente la mitad de quienes se expresan en las urnas, menos lo hará con quienes realmente sean minorías en razón de su número. Es el mismo fascismo populista que tanto se critica en Venezuela por usar los bienes del estado para el clientelismo, pero que aquí no se crítica, porque conviene a aquellos que ven el mundo como un botín a repatirse, seres humanos y humanas incluídas.

LAS COSAS COMO SON

SEGUNDA PARTE

“…Porque vivimos a golpes,

porque apenas si nos dejan,

decir que somos quien somos,

nuestros cantares no pueden ser sin pecado,

un adorno.

Estamos tocando el fondo...”

Gabriel Celaya,

La poesía es un arma cargada de futuro.

Decíamos en la primera parte de este comentario que, si la forma de entender la democracia de algunos y algunas consiste en la imposición de las mayorías a las minorías, entonces, avisadas están desde quienes tienen una preferencia sexual, religiosa o política, hasta quienes padecen algún tipo de discapacidad mental o física, pasando por quienes tienen un color de piel distinto, que sus intereses o necesidades pueden ser perfectamente no tomadas en cuenta para nada, por cualquier ganador en contiendas electorales, aduciendo que en un hipotético referéndum o elección popular sobre cualquier tema que afecte a esas minorías, la mayoría se pronunció, siempre en el campo de los hipotéticos, verbigracia, en contra de los y las protestantes o de la comunidad gay.

Ya no estamos entonces en presencia de una deformación en la visión de la Democracia, sino ante una perversión de la misma; al igual que hay quienes justifican los excesos de Hugo Chávez en Venezuela, a partir de la obtención de triunfos electorales, aquí usan el mismo argumento, para justificar los excesos de Oscar Arias y compañía; se niega entonces, el derecho a la discrepancia y la voz de las minorías, que dejan de existir, cuándo así conviene a algunos y algunas.

No se entiende de otra manera, cuando se habla de “votos mayoritarios”, “ganancias electorales” o cualquier triunfo a partir del recuento de votos en las urnas; menos se puede entender tan deformada visión de la democracia, cuando los triunfos electorales o refrendatarios, son por escaso margen. No se reduce la expresión popular, como lo cree el Tribunal Electoral de nuestro país, al simple contar, sumar y restar de votos o a declarar ganador a alguien o algo.

Si las cosas fueran tan simples, entonces no deberían existir Asamblea Legislativa ni partidos políticos, pues todo se reduce a convocar a elecciones y ver quien gana el partido, en una suerte de mejenga futbolera en la cual el que mete un gol gana, sin discusión, sin análisis, sin diálogo, sin negociación que valga.

El reduccionismo de la declaratoria de victorias amplias o pírricas para imponer leyes o reglamentos que afectan a toda la sociedad, es ni más ni menos que un fascismo vestido con el ropaje ajeno de la democracia; usa el temor y la represalia para imponerse, primero con leyes y luego con sanciones y se mete en la sociedad, justificándose precisamente en la obtención de triunfos electorales, sin importar el cómo se obtuvieron tales triunfos, validados por tribunales electorales timoratos, mediocres o complacientes, o quienes desde un sector de la prensa, olvidan que su obligación primordial es informar hechos a la ciudadanía y no tomar partido descarada y cínicamente por una posición, mientras hablan de equidad o equilibrio informativo, excepción hecha de quienes emiten opinión personal en columnas concebidas para eso.

No pretenden estos artículos moralizar sobre el acontecer nacional; pretenden lo que expresan –ni más ni menos-- exponer preocupaciones y discrepancias sobre el acontecer nacional, con la visión de mundo de algunos y algunas, que disfrazan sus intenciones, hablando de democracia como un todo, pero reduciéndola a la votación del tema de turno que corresponda, según el calendario electoral.

Sería incorrecto –a quien no gusta de las generalizaciones—generalizar por medio de éste escrito: así como no es creíble que todo aquél o aquella que votó afirmativamente por el TLC es un vendido o un corrupto, tampoco se debe caer en la torpeza, de creer que aquél o aquella que votaron en contra del TLC sean radicales trasnochados o que no creen en el sistema que nos rige; tal estupidez –ya no reduccionismo—caé por su propio peso, pues de ser así, no se habría acudido a las urnas a votar, ni se habrían expresado –con las muchas limitaciones para un grupo y el ilimitado presupuesto para el otro—las opiniones que se dijeron de cada lado.

Pero peor sería creer que al obtener una victoria electoral en el referéndum, se dio una concesión –palabra tan de moda por estos días—sin límite a quienes obtuvieron mayoría en las urnas para aprobar y hacer lo que les da la gana cuando les de la gana, porque les da la gana. Ignorar a quienes se oponen a la visión de mundo de Arias y compañía, en nombre de triunfos electorales, sería entonces cerrar la puerta al diálogo honesto, a la discusión, al análisis, para que las libertades inherentes a la Democracia den paso a la dictadura.

Porque no se puede entender que quienes hablan de expresión democrática, sean los que acusan un día sí y otro también, a todos y todas aquellas que se expresen en contra de su dictado; negar la disidencia es negar que una sociedad no es homogénea sino heterogénea, es decir, compuesta de muchas formas distintas de pensar y sentir y eso, si lo podemos simplificar en una palabra: totalitarismo.

LAS COSAS COMO SON Parte 1

PRIMERA PARTE

“…Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmado,
como un pulso que golpea las tinieblas…”

Gabriel Celaya

La poesía es un arma cargada de futuro.

En el acontecer diario, al leer de distintas fuentes –sobre todo lo publicado en la prensa escrita- se tiene la sensación de vivir en otro mundo, esto, de acuerdo a las apreciaciones de quienes se ocupan de influir o incluso –los más temerarios dictar—sobre la llamada opinión pública.

Contrariamente a lo que parece, la libertad de información es una noción opuesta a la libertad de expresión. La primera consiste en difundir algo conocido y seguro. La segunda en presentar públicamente una visión personal. La libertad de información presupone una verdad objetiva, la libertad de expresión implica que esa verdad lleva a la relación que mantenemos con algo y no a ese propio algo. En sencillo, en una se acude a las fuentes y se transcribe una información sobre cualquier tema; está y debe estar basada en los hechos, no en la valoración de los mismos; en la otra, se expresa un sentir o una opinión, puede tomar, para su argumentación, cosas de la primera, es decir, de la información, pero se nutre de muchas más. En una se pretende ser objetivo, en la segunda, se es subjetivo.

En las aulas, cuando se estudia cualquier área de las ciencias, se nos inculca el tratar de ser objetivos en cualquier investigación que emprendamos, es decir, analizar las cosas por lo que son, sin que influyan sentimientos o pareceres sobre el objeto a investigar. Pero tal forma de investigación –sobre todo en los fenómenos sociales y entre ellos la política—choca con la realidad humana. La aplicación de una receta económica o una ideología en particular, puesta en práctica, irremediablemente afecta a los y las seres humanos y humanas, a la gente de carne y hueso que debe padecer tales supuestos. Porque el hambre, la pobreza, la frustración no están desprovistas de sentimientos; se sienten en la panza, se viven en las casas y se sienten en la calle.

Al leer algunos medios de prensa escrita, la disociación y el reduccionismo parecen campear en su opinión con la realidad simple y llana de la calle, viven una especie de desorden mental en que ven las cosas de una manera, aun cuando la realidad de los hechos contradice su particular visión de las cosas o reducen todo a un simplismo que tiene como principal problema, la negación del análisis y la discusión; así hay quienes creen que democracia es simplemente el ejercicio del voto –inconsistencias y normalidades aparte—y no la expresión de voluntades surgida como una necesidad de la convivencia en comunidad.

Ignoran convenientemente, que la democracia nos da el derecho a disentir, a cuestionar, a expresar todo aquello en que estamos o no de acuerdo y que el resultado de una votación no implica en ningún caso, la imposición de ideas de la mayoría a la minoría, sin escuchar y sin dialogar con quienes ostentan esa minoría. Esa visión, de ser cierta, legitima entonces a quienes apoyan el TLC y sus trece o catorce –vaya uno a saber realmente cuántas—leyes de implementación; pero entonces, también legitima a Hugo Chávez y su deseo de reforma constitucional en Venezuela, que entre muchas cosas, le concede la posibilidad de reelección indefinida en ese país.

Se disocia la realidad simple y llana de la polarización o la toma de posiciones y se reduce a un simple “usted perdió, aguante sin decir nada” porque la democracia –al entender de algunos y algunas—consiste en ganar o perder, pero nunca en dialogar y negociar.

Tal forma de percibir la realidad se padece no solo en los ganadores, sino en los perdedores, ejemplos de eso, Julio Rodríguez por un lado y Andrea Morales por otro: uno dictando cátedra sobre como acallar cuestionamientos y posturas políticas a partir de sentirse dueño de la verdad y la moral y la otra –al parecer—desoyendo la voluntad de quienes se expresaron de forma distinta en las urnas: tienen en común, el creer erróneamente que –como en juego macabro—el ganador se lo lleva todo, por lo cual como una especie de destino manifiesto u horóscopo de esos que publican las revistas de moda –tan afines a doña Andrea-- la globalización deshumanizada del mundo pasa a ser un hecho y no un período histórico que apenas está en desarrollo, pero que ha su paso ha dejado a millones de hombres y mujeres sin más esperanza que un cielo divino, porque en algunas partes de la tierra se vive en el infierno.

Mención aparte merecen el Sr. José Cabezas de LA PRENSA LIBRE y su evidente obsesión con Ottón Solís y el PAC y el Sr. Federico Malavassi, quien se defiende hoy de su “obstruccionismo parlamentario” de ayer --que hubo quienes apoyamos por considerar que el parlamento es para parlamentar-- acudiendo en igual forma al mismo expediente y la misma forma de abstracción, esto es, deslegitimando cobijados por un resultado en el referéndum a quienes se oponen vía mociones y discusión a las leyes –que dizque se hicieron, por que así lo exige el gobierno de los Estados Unidos de América-- para que entre en vigencia el TLC, sin decir que --siendo leguleyos-- se votó el TLC y no su agenda de implementación.

Es contradictorio que, quienes dicen que el referéndum da derecho al grupo de los 38 para imponer su criterio en la Asamblea Legislativa, ignore convenientemente, que tales leyes no se votaron en el referéndum ni fueron conocidas por quienes fueron a ejercer su voto.

A la disociación y el reduccionismo, se le suman entonces, la ausencia de ética y la arbitrariedad; según el entender de quienes defienden esa deformada visión de las cosas, lo que deben hacer el PAC, Frente Amplio y PASE, es votar afirmativamente todo aquella ocurrencia que provenga del sector que apoya el TLC; al mejor estilo Borbónico de estos días, deben callarse, lo peor, es que hay quienes en esos partidos, piensan que ese análisis es correcto y lo dicen públicamente, negando lo que es inherente a la democracia: la discusión, el análisis de impactos y la conveniencia para Costa Rica tales leyes.

sábado, 24 de noviembre de 2007

LA POSÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO

Hay poemas en la vida que te marcan irremediablemente. Este es uno de ellos.

Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,

mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmado,
como un pulso que golpea las tinieblas,

cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.

Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.

Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.

Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.

Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.

Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.

No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.

Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.

Gabriel Celaya

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Depende del cristal con que se mire

Un gobierno democrático está próximo a la libertad,

el de pocos está cerca de la tiranía.

Tácito

Entre tanto tema que hay en este momento dando vueltas --no solo nacional sino internacional—definir la escogencia de uno para escribir un artículo resulta casi en tarea imposible. Quizá, tal escogencia se complique más por nuestra costumbre de ver los hechos aislados y no vincularlos entre sí, de manera que --al igual que cuando se nos quiebra algún objeto y le tenemos estima al mismo-- necesitamos todas las piezas para proceder a pegarlas y dar de nuevo forma a lo que, en razón de una mala acción, no la tenía, costumbre, que nos hace creer que lo que sucede en el resto del mundo, poco o nada tiene que ver con el nuestro.

Por ejemplo, ha encontrado eco en algunos medios nacionales e internacionales la llamada a callarse dada por Juan Carlos de Borbón a Hugo Chávez: tomándose la molestia de revisar lo que se escribe, opina y dice en otros lares, la callada vino a consecuencia de las protestas de Chávez por la intromisión de José María Aznar en lo relacionado al fallido golpe de estado en Venezuela hace unos años; menuda bronca; se critica la forma, pero no el fondo. No comparto algunas cosas que se dan en Venezuela: no creo en los poderes eternos, ni en el sistema que para “hacer lo correcto”, parte de hacer lo incorrecto; lo que nace de la falta de ética, no la adquirirá con el tiempo, ni la historia podrá absolverla. Lo cierto es que hay preguntas sin respuesta sobre la participación de Aznar en la intentona de golpe de estado contra Chávez y no se vale –seré políticamente incorrecto—exigir que alguien calle, cuando no ha visto satisfechas sus dudas, ni ha mediado siquiera, una disculpa por tal accionar; ni hablar del proceso de colonización español hace quinientos años.

Por este lado, es decir en nuestro país, el presidente Arias calló, regaño y profetizó el fracaso ayer –culpa y estigmatización incluida-- a un alumno colegial, al parecer, porque no le prestaba atención a su discurso, en que por enésima vez, cuenta cual es su visión y forma de que el resto de los mortales seamos exitosos en el futuro; todo mientras repartía becas, vaya uno a saber si para que sigan bajando los índices de pobreza. Ignoro que hacía el estudiante regañado; pero sería bueno que antes del regaño presidencial, Arias se hubiese tomado la molestia de interesarse por el alumno en cuestión y de paso, quizá interesarse por el resto de miles de alumnos y alumnas, que asisten a clase día a día, a ver si por una vez, en lugar de pretender enseñar, aprende y aprehende.

Sería bueno también, que la misma prensa que editorializó, columnizó y opinó sobre el regaño monárquico, cuestionara la acción de arias con la misma vehemencia; que en lugar de titular la noticia como “Arias profesor por un día”, lo hubiese titulado como lo que es; Arias sigue hablando sin escuchar a nadie y por sí acaso, acallando a todo aquél o aquella que se le oponga o no le preste atención. Pareciera que no sólo en Europa quedan reyes y lo que es peor, si eso es el ejemplo a seguir por los miles de hombres y mujeres que tienen la difícil labor de enseñar en las aulas día a día, estamos avisados; si usted reclama se le mandará a callar y si tiene suerte, para que no se sienta muy ofendido, le darán una beca escolar de quince mil colones, de manera que pase usted a engrosar la cada vez más pequeña clase media, aun cuando con quince mil colones no pueda usted comprar ni la comida para una semana.

Como otra noticia, mientras acá se habla de “sedición”, “terrorismo”, “obstruccionismo” y cualquier otra palabra acorde con la ocasión y el paciente, para acusar a quienes acusan de falta de ética y señalan los errores del TSE y demás yerbas institucionales o se oponen a las llamadas leyes de implementación, sea en la asamblea legislativa o en la calle, en Francia, país del primer mundo, lejísimos de Cuba, Venezuela o Nicaragua, por aquello de no sospechar del comunismo en ese país europeo, hay hoy manifestaciones contra Sarkozy por querer quitar los “privilegios” a los franceses.

No he visto a Le Monde, Le Parisien, Le Figaro o France Soir, acusar de ninguna de esas cosas a quienes se oponen a las medidas para implantar más competitividad al pueblo francés; claro se me olvidaba que el refrán popular reza que en Francia el gobierno le teme al pueblo….

¿Habrá editoriales para acusar al pueblo francés de sedicioso o terrorista o lo que es peor, el insulto de moda, de sindicalista, por parte de algunos de nuestros medios? Lo ignoro; sin embargo como cuestión final un par de cosas; quien crea que los sistemas democráticos se fortalecen ignorando o acallando las voces discordantes, no cree o no entiende que es la democracia. Quien ayer --caso del Movimiento Libertario en la persona de don Federico Malavassi—utilizó todos los mecanismos habidos para no discutir el plan fiscal del ex-presidente Pacheco, no se vale que hoy acuse de obstruccionista a aquellos o aquellas que utilizan los pocos mecanismos que quedan en el parlamente para la discutir todos los alcances de leyes que al igual que el plan fiscal antaño y las trece de implementación, nos afectarán a todos y a todas.

Cabe mencionar la curiosidad de que señor Carrillo tan acucioso con el PAC, no promoviera ninguna gestión ante tribunal de ética alguno por ese accionar del Movimiento Libertario, ni mucho menos hablara de ética por la carencia de ésta, en empresarios que utilizaron todo medio a su disposición para coaccionar la voluntad de sus trabajadores y trabajadoras a favor de quienes apoyaron el TLC en el referéndum.

Fue el mismo TSE --tan inmaculado cuando conviene a algunos y algunas-- el que estableció claramente que en el referéndum no se estaban votando las trece leyes de implementación; fue el gobierno de Arias el que no aceptó la primera propuesta del todo o nada; es el gobierno y sus diputados, el que no ha mandado a publicar --como corresponde— en la Gaceta el TLC y todas las leyes conexas; es el gobierno de los Sres. Arias el que no ha dicho en que consisten los decretos y reglamentos que también son inherentes al TLC.

Porque actuar de una manera para unos casos y cosas y, de otra para otros, se llama conveniencia y eso, guste o no, atenta contra la democracia. Por supuesto, unos son sediciosos y otros, adalides de la libertad y la institucionalidad.